Volkswagen Magazine

Cuando Klaus Allofs y Dieter Hecking se reúnen por primera vez en este día, un jueves nada ordinario, se siente un ambiente previo a un partido. La conferencia de prensa que será impartida por el Club VfL Wolfsburg de la Bundesliga para promover el siguiente encuentro está programada a las 12:30 p.m. Media hora antes, el entrenador Hecking entra a la oficina del director deportivo, Allofs, para discutir cualquier inconveniente de última hora. Es la primera vez que este último aprovecha la ocasión para recibir periodistas en su oficina, ubicada en el segundo piso del nuevo VfL Center, detrás de la Arena Volkswagen. El despacho del director técnico está a unos metros del pasillo. El vestidor del club se ubica entre las dos oficinas.

Allofs, de 58 años, está sentado en su escritorio, vestido de traje; la edición actual de la revista “Kicker” se encuentra frente a él, detrás tiene una vista de la cancha de entrenamiento y el estadio. Hecking, de 51, está sentado a su derecha. Es el mismo de siempre, vestido con jeans y en un espléndido estado de ánimo. La realidad es que el dúo no necesita preparar nada antes de aparecer frente a los medios: “después de trabajar juntos por alrededor de tres años, estamos prácticamente en la misma sintonía”, dice Allofs.

Klaus Allofs, de 58 años, es el director deportivo del Wolfsburg desde noviembre de 2012.

Cada uno sabe qué le apasiona al otro, según ambos. Aun así, se reúnen todos los días, no tienen una hora fija, pero lo hacen siempre que se presenta la oportunidad. En el futbol, esos leves ajustes aquí y allá son los que deciden todo. “Nuestras conversaciones diarias nos permiten reconocer a tiempo aquellos problemas que podrían convertirse en críticos”, comenta Hecking. Ese principio les ha funcionado muy bien desde hace tiempo y hasta la fecha. Como consecuencia de un más o menos accidental ascenso a la primera división del futbol alemán en 1997, el VfL Wolfsburg se estancó en un desempeño mediocre, excepto por una breve etapa que, de manera sorpresiva, los llevó a ganar el título de la Bundesliga en 2009. Sin embargo, después de eso las cosas fueron de nuevo cuesta abajo.

Desde que Allofs se convirtió en el director deportivo y contrató a Hecking un par de semanas después, ha sido notorio cómo el Wolfsburg está consiguiendo lo que muchos se esfuerzan por hacer, pero pocos logran: establecer una estructura sostenible para tener éxito en el deporte. Hecking lidera el club, que estuvo en riesgo de ser relegado a la segunda división en dos ocasiones, primero en el lugar 11, después en el quinto. El gran objetivo fue alcanzado el año pasado: fueron subcampeones de la Bundesliga, calificaron a la Champions League y ganaron su segundo trofeo en la historia del club, la Copa DFB. Una copia a escala del trofeo está en una vitrina a un lado de la puerta de la oficina de Allofs; a un costado hay espacio de sobra.

Der VfL Wolfsburg

Fundado el 12 de septiembre de 1945, el VfL Wolfsburg e. V. pasó un breve periodo en la segunda división de la Bundesliga (la temporada 1974-1975) antes de regresar a ella en 1990. Dio el gran salto a la primera división en 1997. El equipo calificó a la Copa UEFA en 1999 y 2008. Apenas superó el descenso en 2006, 2007 y 2011. El club logró su más grande éxito en 2009: el título de la Bundesliga.

El director técnico, Felix Magath, y los jugadores, Grafite y Edin Džeko, tuvieron un rol bastante importante en la victoria. En 2015, bajo la batuta de Allofs y Hecking, el Wolfsburg ganó la Copa DFB y la Supercopa DFL, además de ser subcampeón en la Bundesliga. En la temporada 2015-16, el club jugó la Champions League por segunda ocasión en su historia. 

»No le tengo miedo a nada. Estaría en el trabajo incorrecto si lo sintiera.«

Dieter Hecking, director técnico.

¿Quizá para más reconocimientos? Los fanáticos del futbol siempre consideran un futuro éxito basándose en las expectativas.

Sin embargo, el Bayern de Múnich finalizó por encima del Wolfsburg, motivo por el cual el equipo se puso como objetivo lograr un lugar en la Champions League. La venta de Kevin De Bruyne al Manchester City no solo le otorgó fondos récord a Allofs, sino también le sirvió para dar dos mensajes primordiales. En primer lugar, el Wolfsburg podría tomar jugadores caros y de máxima categoría para mejorarlos todavía más y así hacerlos más valiosos. Y, en segundo, que esta filial 100% Volkswagen busca encontrarse entre los clubes top de Europa, pero no necesita tirar el dinero para lograrlo, a diferencia de los feudos del Manchester City o el Paris Saint-Germain.

“Contrario a la opinión popular, el club no quiere subsidiar una sede de futbol local gracias a una marca internacional”, dice Allofs. Se trata del valor de la publicidad mundial, que resulta mucho más importante que la inversión. Así que quizás ellos no tengan una silla en la mesa de los dioses del futbol, como el Barcelona o el Bayern, pero a nivel internacional, el Wolfsburg no se percibe popularmente como un “club fábrica” y cada vez es más visto como un equipo de alta clase. Otros conjuntos que se jactan de gran tradición pero de fortuna escurridiza, como el Cologne o el Hamburgo, pueden quejarse todo lo que quieran. “Dieter sabe que en algún punto quizá tengamos que decir la frase: ‘por el momento está fuera de nuestro alcance’, pero antes de llegar a esa posición, nos quedan grandes oportunidades”, comenta Allofs. Wolfsburg reaccionó a la pérdida de De Bruyne adquiriendo a Julian Draxler, del Schalke, otro campeón del mundo.

Cerca de las 12:30, los dos hombres se suben al Phaeton de Allofs para manejar hacia la Volkswagen Arena y llegar a la conferencia de prensa. Alrededor de 15 periodistas se encuentran sentados en la sala, entre ellos los representantes del periódico Frankfurter Allgemeine. A Hecking le preguntan si no tiene miedo sobre el próximo juego. Él responde: “No le temo a nada. Estaría en el trabajo incorrecto si lo tuviera”. Allofs confirma esto negando con la cabeza. El director técnico contesta preguntas sobre el juego, pero ocasionalmente refunfuña y profiere: “no tengo nada que decir respecto a esto o aquello”, si considera que los cuestionamientos no tienen sentido. Allofs contesta siempre de manera amigable, pero tampoco dice algo si piensa que no está justificado. El evento dura 10 minutos. Al finalizar, el dúo invita a los periodistas al “ombligo” del estadio para comer. Las conversaciones ahora son “extraoficiales”. Allofs se sienta en la cabecera de la mesa, pero eso podría ser simple coincidencia. En este momento, Hecking parece casi amistoso.

»Dieter sabe que en algún punto tendremos que decir que está fuera de nuestras posibilidades«

Klaus Allofs, director deportivo del VFL Wolfsburg.

A Hecking no le queda más que sonreír durante una discusión en uno de los salones del estadio. La razón de su diversión es si los dos juegan a veces al policía bueno/policía malo para un público en general al que el director deportivo aparenta ser del tipo jovial y el entrenador un tipo distante. “Parece ser el caso en ocasiones”, dice un risueño Hecking. “Pero también lo contrario podría ser cierto”, abunda Allofs, sonriendo también ampliamente. Es notorio que a menudo confirman sus declaraciones. “Como Klaus acaba de comentar…” o “Como Dieter dijo…” se escucha constantemente. Lo cierto es que estos dos no sabían mucho uno del otro cuando se conocieron.

Allofs era capitán del equipo nacional y se convirtió en modelo para una generación de directores deportivos del Werder Bremen. Hecking careció de estos símbolos de rango, que fueron considerados cualidades indispensables en el futbol de paga por años. Él era un profesional de segunda división y se abrió paso como un coach autodidacta con clubes para los que los títulos mayores estaban fuera del alcance. Sin embargo, Allofs se dio cuenta que Hecking casi siempre superaba por mucho los objetivos de los clubes con los que estaba asociado, el último de ellos, el 1. FC Nürberg.

La química que existe entre ellos fue instantánea y se tornó muy interesante cuando empezaron a profundizar en cuestiones relacionadas con el futbol. Allofs definió los objetivos por los que se estaba esforzando –llegar a medio plazo a la Champions League y finalizar en las posiciones más altas de la liga. Esas eran precisamente las metas que el técnico pretendía alcanzar también. Después hablaron sobre el estilo futbolístico al que querían llegar, al tiempo que infundían su entusiasmo por el Wolfsburg. Hecking desarrolló un estilo basado en dominar la posesión del balón, combinado con el de contraataque pega-y-corre, que ha continuado modificando y desarrollando desde entonces.

El trabajo ha evolucionado visiblemente cuando se observa desde fuera. “Hay también algo de suerte involucrada”, señala Hecking, “pero puedes ver que estamos en la misma sintonía en cuanto a cómo percibimos a los jugadores y llevamos a buen término todas las oportunidades que el club tiene por ofrecer”.
Con lo crítica que es la combinación director deportivo/director técnico en el mundo del futbol, no hay una respuesta correcta a la pregunta de cómo debe ser dividido el poder.

En la liga inglesa existe una persona que incorpora ambas funciones, como lo hace José Mourinho en el Chelsea o Arsène Wenger en el Arsenal. En Alemania, la más reciente tendencia ha sido el fortalecimiento del rol del director deportivo, porque eso hace más factible el ser consistentes. Por otro lado, el Borussia Dortmund contó con un entrenador fuerte como Jürgen Klopp y ahora tiene otro en Thomas Tuchel, ambos claros embajadores y manejadores de la identidad del club, con el director deportivo Michael Zorc tomando un rol más de segundo plano. Y Pep Guardiola pareció tener más poder en el Bayern que cualquier otro que haya estado antes de él. Sin embargo, sobre el rumor de que Matthias Sammer está a cargo únicamente de las entrevistas, Allofs declara que es completamente falso.

¿Y en el Wolfsburg? “Tenemos un fuerte director deportivo y un fuerte director técnico”, dice Hecking riendo. “Con una clara división de responsabilidades”, apunta Allofs. Lo cierto es que éste es el jefe de Hecking, por lo que puede decir que trabajan juntos en igualdad de condiciones. Las contrataciones de los jugadores se discuten con los buscadores de talentos, con el staff de entrenadores, a veces de manera contenciosa.

Sin embargo, Allofs y Hecking toman la última decisión. Juntos. Eso significa que si uno de ellos tiene alguna duda, no se llegará a un acuerdo. ¿Pueden los directores deportivos y técnicos ser amigos? Si combinas las respuestas de ambos, se reduce a lo siguiente: es posible, pero esto no debe beneficiar a su causa común. La actual proximidad y su mutua confianza son cruciales aquí. Allofs comenta que él ofrece total lealtad y honestidad, y que está deseoso de tomar decisiones importantes de manera conjunta. Al final, de cualquier manera, el director debe saber separar los sentimientos de las responsabilidades cuando el desempeño está por debajo del nivel esperado. Algo que Hecking cree es totalmente cierto. Allofs nunca tuvo que correr a algún director técnico en todos sus años con el Werder Bremen (1999 a 2012) o en Wolfsburg. Esto no puede ser mera coincidencia.

Allofs con Francisco Javier García Sanz, dirigente de la Junta de Supervisión del Wolfsburg.

Eventualmente, durante la sesión fotográfica realizada sobre el terreno de juego después de la comida, el director técnico observa su reloj y dice: “Ahora debo irme a trabajar”. Entonces se va a la sesión de entrenamiento vespertina, que hoy es a puerta cerrada a solicitud de él. Allofs regresa a su oficina. Más tarde es visto caminando a la orilla del campo con Francisco Javier García Sanz, dirigente del Consejo de Administración, con quien conversa. El español, miembro del Consejo de
Volkswagen y aficionado al futbol, visita en ocasiones el vestidor de los jugadores al término de los partidos, además de presenciar el entrenamiento cada dos semanas. El mensaje a los profesionales es muy claro: “ustedes son importantes para nosotros”.

Antes de la conferencia, Allofs señaló a la puerta de la oficina indicando que siempre se encuentra abierta (en el momento no estaba así). Para evitar cualquier malentendido, describió a detalle que se necesita más que directores deportivos y entrenadores para alcanzar el éxito; y una persona por sí sola ciertamente no lo lograría. No es secreto que él tuvo que reinventar la cultura corporativa de cooperación en este club. “Un hombre que está en la cima ya ha alcanzado el éxito, pero eso no quiere decir que lo haya hecho por su cuenta”. Klaus Allofs hace que las palabras fluyan con gentileza. Luego sonríe y dice casi sin querer, “pero esto incrementa la probabilidad”.