Volkswagen Magazine

Golf

Reencuentro, tradición y vanguardia.

Vuelo número 6400 a España, asiento 5, un refrigerio y 11 horas para tratar de dormir hasta tocar tierra nuevamente y transbordar hacia la región de las islas Baleares. Ahí se encuentra la hermosa Palma de Mallorca, inmejorable lugar para conocer a nuestros renovada anfitriona, la familia Volkswagen Golf.

Texto Jonathan Miranda
Fotografía Volkswagen AG

Dormir es una labor un tanto complicada, sobre todo cuando tu reloj biológico indica que son horas de trabajo, y mientras encuentro acomodo en mi lugar me surgen dos preguntas: ¿cuándo me “enfermé” de Golf? ¿En qué momento de GTI? Ambos modelos tienen 40 años; mientras yo nacía, ellos ya daban cátedra de cómo debía ser un hatchback y de todo el potencial contenido en ellos para hacer prácticamente cualquier cosa, superando sus propias capacidades generación tras generación, desarrollando y aplicando innovaciones tecnológicas que, incluso, algunas veces se adelantaban a su época, dejando un claro mensaje a la industria automotriz: Wolfsburg siempre tiene la mirada en el futuro.

El cambio de vuelo transcurre sin problemas al final de la madrugada en Madrid y luego de una hora más sobre el mar Balear, el amanecer comienza a caer en la campiña mallorquina, un espectáculo impresionante. Hemos llegado, el staff de Volkswagen nos recibe con gusto, y sin demoras nos encamina a una sala donde muestran al grupo de qué tratarán los siguientes dos días: “Bienvenidos al Volkswagen Driving Experience en Mallorca. Saldremos a conocer la ciudad, manejaremos el nuevo Golf GTE por algunas carreteras de la isla y mañana conduciremos e-Golf hasta el Circuit de Mallorca, donde les espera alguien muy especial”.

GOLF GTE

Motor: TSI de 150 HP y Eléctrico de 75 kw
Batería: Ion-Litio de 8.7 kwh
Potencia: 205 HP Velocidad máxima: 222 km/h

Pero las sorpresas se anticiparon con las sensaciones concedidas por el increíble Golf GTE, el híbrido de la familia, un auto que puede sorprender al más escéptico entusiasta del mítico Gran Turismo de Inyección, y es que apenas se oprima el botón de encendido, el GTE ya emociona mediante toda la información desplegada en el display digital: modo de manejo, carga de batería, autonomía, rangos de recarga y navegación. Todos estos datos son administrados por el auto de tal manera que al trazar una ruta, puede gestionar la cantidad de energía, combustible –o ambos– que necesitará para completar el recorrido.

Todo eso sucede mientras la campiña de Mallorca se pierde en el horizonte del mar Mediterráneo, y una carretera que me ayuda a comprobar las virtudes del GTE. La potencia siempre está disponible y llega tan pronto la pidamos, entonces el vehículo es, por demás, divertido. Acelera, gira, frena, recarga energía, se recupera, sigue acelerando y, no hay duda, los genes están ahí, en un modo más silencioso, más eficiente… más verde, pero me queda claro: el rey de los hatchback va al futuro, y lo hace muy bien.

Palma de Mallorca es la isla más grande de la región Balear. El Golf GTE se fusionó con sus impresionantes paisajes, pintorescas carreteras y riscos al pie del mar.

¡Café, mucho café, por favor!

Entre cambios de horario y emociones, vaya que era necesario. Así que luego de un desayuno exprés tocaba el turno al nuevo e-Golf. Al verlo ahí, junto a la estación de recarga es inevitable tomarse un minuto y recapacitar: “es la segunda versión de este auto, ha sido construida sobre la nueva Plataforma Modular Eléctrica (MEB), cuenta con un motor eléctrico de 100kw y 290 Nm de torque, 300 km de autonomía, acelera de 0 a 100 km/h en 9.6 segundos, alcanza los 150 km/h de velocidad máxima y, además, podemos enlazarnos con él mediante la App Car-Net, ¡¿cómo ha llegado hasta aquí?!”.

Inmediatamente e-Golf me dio la respuesta. El multigalardonado hatchback nuevamente tenía que superarse a sí mismo y la forma de hacerlo estaba justamente en el futuro: las cero emisiones. De nuevo es el único y más avanzado en su especie, dueño de un abanico de virtudes dinámicas, de confort, diseño y calidad que se benefician con el mejor repertorio tecnológico desarrollado por Volkswagen.

Es dueño de un silencioso habitáculo que se debe al excelente trabajo de hermeticidad y una calidad de marcha imperceptible en el silencio de los paisajes y acantilados de la isla. Su presencia es casi nula entre la tranquilidad de las calles o los impresionantes paisajes, donde e-Golf no pierde protagonismo adecuando su consumo de energía a mi ritmo de manejo, o bien, proyectar en el sistema de infotenimiento de 9.2 pulgadas los autos detenidos en cada rotonda. Sin duda, su ejemplar manejo demuestra una gran evolución del Golf; y la buena noticia es que la marca ya analiza su venta en México.

E-GOLF

Motor: Eléctrico de 100 kw
Batería: Ion-litio 35.8 kw
Velocidad máxima: 150km/h

Un niño en juguetería

No hay discrepancia ortográfica. Sucede que al descender de e-Golf, mi vista se fijó en el cartel de bienvenida al Circuito de Mallorca asociando inmediatamente la letra con el auto. Efectivamente, el Golf R y R Variant estaban al otro lado del edificio. La emoción aún no pasaba cuando al cruzar la puerta del lobby se encontraba –solo de muestra– el imponente Golf TCR, mientras que por un cristal veía llegar el no menos espectacular GTI Performance Pack

¿Qué se hace en estos casos?, me pregunté, justo cuando alguien del Driving Experience se acercó a indicarme mi turno para la plática obligatoria previa al manejo en pista. El clima era tan espectacular como la vista del Circuit de Mallorca y los R estaban listos sobre el pit lane; entonces lo supe: ¡era momento de divertirse!

Los nuevos sistemas infotaiment de 9.2 pulgadas y el display activo digital en el tablero aportan a la gama un importante paso tecnológico.

El azul eléctrico de la carrocería Variant no pasa desapercibido, recorro cada centímetro del auto, encuentro rines de 19 pulgadas a los que les han montado llantas semi-slicks (casi de carreras), frenos performance desarrollados por Volkswagen Racing, y un escape de titanio firmado por Akrapovic (en conjunto le restan 10 kilogramos al auto). Abro la puerta y me acomodo en un asiento que, literalmente, abraza ¿en serio es un Golf? Sí, la distribución interior, las texturas y hasta el olor son idénticos. Ajusto el cinturón de seguridad, oprimo el botón de encendido y el R despierta con un ronco y metálico sonido, entonces toda sospecha se confirma: iremos rápido, muy rápido.

Luego de una vuelta de reconocimiento, el pace car comienza a subir el ritmo, la DSG apenas va en tercera velocidad, tiene cuatro más por delante, no imagino lo que vendrá. Entonces el radio suena: “Variant sígueme, acelera, acelera más, viene una horquilla, apunta al cono, sostenlo ahí, y vamos de nuevo…”. Era difícil distinguir entre emoción y asombro, o entre adrenalina y diversión. Incluso recordé mi encuentro con el poderoso Clubsport, pero había algo distinto en el R que lo hacía ligeramente superior: la manera de acelerar, reaccionar y corregir –aun con las asistencias apagadas–, la sensación de control en todo momento donde mucho tenía que ver el 4Motion, otorgándole, incluso a la carrocería Variant un comportamiento impecable durante incontables vueltas más. Sin embargo, aun con todo el potencial que ofrece la tracción 4Motion con 310 y 330 HP (Performance Pack), el Golf R es dueño de un increíble manejo en modo Normal.

Es un Golf en todo sentido, versátil, eficiente, cómodo y hasta silencioso –en la medida de lo posible–. Su habitáculo tiene impreso ese sello particular del modelo, aunque perfectamente adecuado para el entusiasta de la velocidad.

La tecnología se hace presente mediante el Display Activo Digital y el nuevo sistema de infotenimiento de 9.2 pulgadas; de sobra está enlistar todo lo que puede hacer por el auto y por nosotros, de hecho, en modo Sport proyecta las Fuerzas G a las que inevitablemente estaremos sometidos y, créanme, son muchas… No recuerdo algún momento en el que los Golf R abandonaran la pista, incluso les recargaron combustible ahí mismo; en cambio para mí, después de tal descarga de adrenalina, era un buen momento para hidratarme y comer un par de tapas con jamón serrano, antes de terminar las actividades con el último “juguete” del día…

GOLF R

Motor: 2.0 L TSI
Tracción: Integral 4Motion
Potencia: 310 HP
Velocidad máxima: 270 km/h

Un cierre excepcional

El Driving Experience estaba por concluir y eso no podía suceder sin antes realizar un último recorrido a bordo del increíble Golf GTI Performance. Ahí estaba, en un imponente color rojo, rines en 18 pulgadas, dos prominentes salidas de escape, el icónico ribete rojo recorriendo la parrilla hasta ambos faros bi-xenón con LED adicional, y un diseño de carrocería que incluye difusores delanteros y traseros; cabe mencionar que también hay disponible una versión con carrocería de 2 puertas, tal como había sido concebido hace 40 años. Así que a partir de ese momento todo quedó claro: con el apellido performance, las sorpresas no se hicieron esperar.

GOLF GTI PERFORMANCE

Motor: 2.0 L TSI
Transmisión: DSG de 7 velocidades
Potencia: 245 HP Velocidad máxima: 250 km/h

245 HP y 370 Nm directos al eje delantero mediante una DSG de siete velocidades, multiplican las virtudes de aquel primer GTI. Hay un mundo de diferencia entre el R y este GTI Performance, la puesta a punto y sus capacidades son tan sorprendentes como diferentes. El primero es un atleta de alto rendimiento dispuesto a romper cualquier récord, un deportivo nato. Por su parte, Golf GTI Performance enaltece la ideología entusiasta y divertida de una leyenda mediante un manejo muy ágil en el que no se necesita ser un experimentado piloto para obtener lo mejor de él.

La potencia es levemente menor, pero su capacidad para entregarla evidencia las mejoras en el sistema de escape y el mapeo electrónico al momento de llevarlo al límite permitido en una tranquila carretera cuyo silencio se interrumpía abruptamente por el petardeo del escape en cada cambio de marcha, una sensación espectacular al mando de un volante que comunica cada centímetro del camino y gana rigidez con la velocidad apoyándose en un nuevo diferencial.

Los colores y acabados del GTI Performance siguen rindiendo tributo al mítico Golf GTI, que hoy ha hecho de la tecnología su gran aliada.

El habitáculo no deja lugar a dudas: cada accesorio conmemora al legendario GTI. En dos días, Golf me demostró seguir por el camino correcto con los venideros e-Golf y GTE. Mientras que Golf R, R Variant y GTI Performance agravaron mi padecimiento crónico por la velocidad y el buen manejo. Hubo que cruzar el Atlántico para conocerlos retando sus capacidades, entre ellas olvidarme del jet lag y hacer de Mallorca, un lugar aún más especial.