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Atracción de hoy.

Desde su espectacular presentación en 2014, la Fórmula E ha sido un gran atractivo para los millones de aficionados en todo el mundo. Según los expertos en el deporte motor, esta categoría podría ser más importante que la misma Fórmula 1. Pero, ¿qué la hace tan fascinante? Nosotros viajamos a Beijing para el inicio de la segunda temporada del serial.

Texto Xifan Yang
Fotografías David Hogsholt
El piloto Daniel Abt antes de la carrera: los toques finales de su auto se discuten.

La pista de carreras sigue sucia. Hay varios problemas y el auto no está listo para la arrancada. Daniel Abt y sus ingenieros se sientan encorvados frente a sus computadoras. La información de la práctica libre parpadea en la pantalla: el corredor no está completamente satisfecho. “La competencia fue dos segundos más rápida”, apunta el piloto de 22 años. En el siguiente pit, los mecánicos trabajan a marchas forzadas. Los autos estuvieron cinco semanas en los contenedores en camino de Londres a China, vía Rusia, en tanto algunos de los rines empiezan a oxidarse. En los sitios destinados para almacenar las ruedas ya no cabe nada y entonces se procede a cubrir con grasa los rines que quedaron fuera. A unos metros y al interior de sus tiendas, otro equipo muestra un tipo diferente de preocupaciones: los motores siguen retenidos en las aduanas. Viernes por la mañana, faltan 21 horas para la carrera. Será una noche larga.

Es el inicio de la temporada de Fórmula E en Beijing, y el piloto Daniel Abt y el equipo Allgäuer ABT Schaeffler Audi Sport se declaran listos para su segundo año. Mientras la cuenta regresiva ya inició en el pit-lane, la imponente estructura del “Nido de Pájaro” ilumina la noche. El circuito mide 3,439 metros de longitud y corre alrededor del edificio que se conoce oficialmente como Estadio Olímpico Nacional, construido por Herzog & de Meuron.

“Tiene una tremenda ubicación, pero no es mi circuito favorito”, comenta Abt y luego sonríe. Remarca que ya estuvo ahí el año pasado, mientras se llevaba a cabo el e-Prix en la ciudad china: súper carrera, todo anduvo muy bien y el conductor finalizó en tercero. Luego llegó el momento de tensión de camino al podio. Los datos indicaban que había consumido 0.1 kilowatts-horas más de lo permitido. Un máximo de 28 se podían utilizar. Abt fue descalificado.

Lo anterior no le sucedería en la Fórmula 1 o en cualquier otro serial convencional. Hasta hoy, la sostenibilidad y los deportes de motor han parecido algo contradictorios. Pero no así la Fórmula E, la primera categoría de autos eléctricos en el mundo. Aquí, la sostenibilidad es parte básica del producto empezando por el nombre de cada fecha “e-Prix” y, por supuesto, los reglamentos. El calendario de la temporada ha sido diseñado de manera que todos los vehículos y lo que conlleva viajen hacia el Este durante el año. Los traslados se efectúan en barco y no en avión. Además, tampoco se pueden realizar “escalas” en sus países de origen. Lo anterior es para ahorrar en costos. El presupuesto de los equipos es aproximadamente una centésima de lo que tienen las escuderías de Fórmula 1.

El circuito

La pista de carreras de Beijing mide 3,439 metros, tiene 17 curvas y es obra del diseñador Rodrigo Nunes. La primera prueba celebrada aquí fue en la temporada 2014-2015. El sentido de la pista es en contra de las manecillas del reloj rodeando el Estadio Olímpico de Beijing, al que los chinos llaman cariñosamente “Nido de Pájaro”.

“La Fórmula E es un evento de motor completamente nuevo y con su propia filosofía”, comenta el profesor Peter Gutzmer, miembro del consejo ejecutivo y director del departamento de desarrollo para Shaeffler AG. El proveedor para los autos es también socio tecnológico de Abt en la FIA Formula E Championship, y Volkswagen es el socio estratégico. En contraste con la Fórmula 1, en la E hay intercambio de información de la competencia a los modelos actuales de calle, siempre con propulsión eléctrica. El punto es seguir adelante con el desarrollo de los eléctricos del mañana.

La gente del ingeniero Gutzmer pasó más de ocho meses trabajando en la nueva unidad. El ejecutivo está ahora siguiendo la preparación final en Beijing con gran afán. El auto está probando sistemas que en algunos años podrían estar implementados en un modelo de la marca.

Fans de toda China llegaron a Beijing para ver la prueba inaugural de la segunda temporada de la Fórmula E.

Fue un éxito sin precedentes el que tuvo la categoría de vehículos totalmente eléctricos, desde el primer día de su debut el año pasado. Nadie lo hubiera pensado. Varios millones de televidentes a través de todo el mundo, han estado atentos a las carreras y más de 400 mil aficionados colmaron los trazado de Buenos Aires, Miami, Berlín y también en Londres. Según los expertos en el deporte motor, esta categoría podría llegar a ser más importante que la misma Fórmula 1.

Sábado, ocho de la mañana. El amanecer muestra la inmensidad del Estadio Olímpico. Los primeros asistentes empiezan a llegar y aprovechan para dar un paseo por la “eVillage”, donde algunos fabricantes de autos y también de scooters y e-bikes han desplegado sus tiendas para mostrar sus innovaciones tecnológicas. El hecho de que la Fórmula E arranque en China es meramente simbólico, pues no solo es el país que más vehículos nuevos consume al año, sino que también es un enorme laboratorio para la movilidad eléctrica del futuro. Aquí los scooters son parte de la calle desde hace más de una década.

En esta mañana, algunos visitantes aprovechan el tiempo disponible para hacer pruebas de modelos eléctricos de última generación. Wang Chao, de 28 años, y su esposa, Dun Xiangshen, de 24, llegaron temprano a la cita desde el otro lado de la ciudad a bordo de su Volkswagen Polo. “Nos podemos imaginar manejando uno en poco tiempo”, comenta él. Esta es la primera vez que Wang y su compañera asisten a un evento de deporte motor. Lo mismo se puede decir de muchos que hoy se dieron cita en las gradas del circuito. Esta audiencia es joven y no faltan quienes vienen con sus abuelos e hijos.

Los autos eléctricos pasan a un lado del Estadio Olímpico de Beijing.

Volkswagen en la Fórmula E

Iniciada por Jean Todt en 2014, la Fórmula E tiene lugar en 10 circuitos callejeros alrededor del mundo, entre ellos Londres, Long Beach, Berlín y Buenos Aires. Los pilotos de los 10 equipos incluyen algunos que ya han participado en la F1, tales como Jacques Villeneuve y Nick Heidfeld. Como socio estratégico de Abt, Volkswagen provee soporte y de esta manera persigue su papel pionero en movilidad eléctrica. Con sus modelos (e-Golf, E-Up!) y plug-in híbridos (GTE Golf, Passat GTE), Volkswagen tiene el catálogo más grande de unidades electrificadas.

La idea es atraer una audiencia leal y no solo a los amantes de la potencia y los caballos de fuerza. Asistir no implica necesariamente costosos viajes y los gastos de alojamiento tampoco son tan importantes debido a que la sesión de clasificación y la carrera se celebran el mismo día. En Londres, los autos pasan por el Battersea Park. En Berlín, la pista se conduce por el antiguo aeropuerto de Tempelhof.

Y en Los Ángeles, las calles arenosas y estrechas de Long Beach también sirven como pista. Además, nadie tiene que preocuparse por el tema de los tapones para los oídos, ya que estos “cohetes” eléctricos “vuelan” por la pista produciendo apenas 80 decibeles de ruido. Algunos zumban como si se tratase de una nave espacial y otros como una tetera con el agua a punto de hervir.

Para los pilotos es una increíble y nueva experiencia. De regreso en el pit, Abt describe ese atractivo tan especial de la Fórmula E. “No solo es importante acelerar, frenar y mover el volante, también lo es la gestión de la energía y el manejo inteligente resulta esencial”. Abt nació virtualmente dentro del automovilismo. Su padre, Hans-Jürgen Abt, es el director del equipo, Daniel es piloto desde muy joven. Los eléctricos demandan un manejo distinto e inteligente. ¿Vale la pena acelerar para lograr un rebase cuando la pila se está agotando? ¿O es mejor esperar y aprovechar cuando los rivales estén con menos carga?

»La Fórmula E es un evento de motor completamente nuevo y con su propia filosofía.«

La batería del tamaño de un portafolio pesa alrededor de 320 kilos y es el corazón del monoplaza. Como con los celulares, el problema más común es quedarse sin energía. Una carga total dura en carrera unos 30 minutos, o sea la mitad de la prueba. La recarga toma un cuarto de hora. La solución al problema es utilizar dos autos. Para las 26 vueltas que necesitan cubrir en Beijing hay que parar en el giro 13, quitarse los cinturones de seguridad, saltar al otro auto, ponérselos y salir de nuevo a la pista.

La sesión de clasificación ha terminado. Abt arrancará en el lugar 11, y su compañero de equipo, el ex piloto de Fórmula 1, Lucas Di Grassi, parte en cuarto. Tiempo de tomar un respiro, última revisión del auto y firmar autógrafos. Los aficionados en China difícilmente saben los nombres de los conductores, sin embargo, son aclamados como estrellas.

El piloto brasileño Lucas Di Grassi desfila entre gente que le felicita.

En contraste con otras categorías de autos Fórmula, en la E es el piloto quien en verdad determina la carrera, más allá de la tecnología. Con la idea de establecer condiciones iguales y mantener las baterías al mismo nivel, todos las escuderías corren con autos idénticos en la temporada inaugural. En este segundo año, las escuderías son libres de elegir su motor y sistemas de enfriamiento. Algunas han optado por utilizar dos en lugar de uno, otras prefieren transmisiones con más o menos marchas, etc.

Di Grassi levanta orgulloso su trofeo de segundo lugar. El primer puesto fue para S. Buemi –al centro– y el alemán Nick Heidfeld se quedó (derecha) con la tercera plaza.

En los campeonatos venideros habrá igualmente algunos cambios graduales. “El objetivo principal es completar una carrera con un solo auto en la quinta temporada”, comenta Hans-Jürgen Abt, cabeza del equipo. ¿Y qué nos depara el futuro? Tal vez una pista que recargue las baterías mientras los autos circulan.

Pero aún falta mucho para algo así. A las 5:05 pm, se celebró la ceremonia de premiación. El coequipero de Abt, Lucas Di Grassi, pudo conseguir la segunda posición mientras que Sébastien Buemi se alzó con el triunfo. Daniel perdió segundos valiosos durante su parada en boxes. Al momento de cambiar de vehículo tuvo problemas con uno de los cinturones de seguridad. Sin embargo, el esfuerzo le valió un noveno puesto. La escudería consiguió 20 puntos en esa fecha, lo que fue un buen inicio. Abt ya piensa en la próxima carrera. “El balance del auto no es el óptimo todavía, así que necesitamos seguir trabajando”. Luego de una serie de preguntas y respuestas, el cuadro pasa a la celebración. Tiempo de relax y eliminar el exceso de adrenalina. Kuala Lumpur está a dos semanas de distancia.