Volkswagen Magazine

Innovación

Mi compañero
es un robot.

En la planta de motores de Chemnitz, Alemania, las personas y los robots trabajan hombro a hombro, sin algún tipo de división física. Esto es un nuevo paso hacia la automatización de vida laboral cotidiana.

Texto Elisabeth Jungklaus
Foto Johann Sebastian Hänel

El sol cae a través del tragaluz, mezclándose con la luz artificial de la planta y muchas de las máquinas emiten un zumbido constante; son las 2:00 pm, el inicio de turno para Stev Auxel. Él trabaja en el módulo 2 de la línea de ensamblaje del tren de válvulas integradas (IVM 2), asegurándose de que toda esa tecnología funcione adecuadamente. Junto con sus cuatro colegas, fabrica las cabezas de motor para varios motores a gasolina de tres y cuatro cilindros.

El colaborador de 35 años se ubica en la estación 500, donde la tapa de cilindros se ajusta con el resto de las partes. Un colega suyo trabaja —sin algún tipo de división de seguridad— a solo 70 centímetros de él tomando de una caja las válvulas de 10 centímetros para ajustar el árbol de levas e incorporarlo a la tapa; después, el compañero de Auxel también agarra un sensor de cuatro centímetros y lo inserta en el módulo del motor. Si todo coincide, la línea de ensamble transportará todo hasta donde se encuentra Auxel, quien atornillará y juntará todos los componentes.

»No había un solo proyecto en el mundo que pudiéramos utilizar como guía«

Robert Forchheim, Planeación de componentes.

Suena como si se tratara de un empleado perfectamente normal —y lo es—, la única diferencia es que el compañero de Auxel es un robot parado en el lugar de una persona real. La cooperación entre hombre, robot e industria son temas de discusión muy populares cuando de considerar el futuro laboral se trata. Ambos describen perfectamente la mejora constante en tiempo real de las redes de trabajo entre personas, objetos y sistemas. En la planta de motores de Chemnitz, los empleados se encargan de coordinar paso a paso el desarrollo y la introducción de nuevas tecnologías. Los robots industriales han estado presentes en las plantas automotrices por un largo periodo; tan solo en Chemnitz hay 150. Pero hay uno que trabaja mano a mano con los expertos, y no precisamente en un área protegida.

De febrero a diciembre de 2015, la planta de motores de Chemnitz probó —con excelentes resultados— el APAS, un asistente de producción automatizado. El delegado sindical René Utoff comenta: “Aquí hemos creado un hito en la historia de la industria”.

El gerente de la planta Heinrich Nottbohm (segundo de la izquierda) y su equipo analizan cuidadosamente dónde tiene sentido utilizar los robots.

Instantáneamente convencidos

El hecho es que actualmente el APAS instalado en Chemnitz está haciendo historia, y eso también es gracias al Deutscher Montagekongress (Congreso de Ensamblaje Alemán) de 2014. La primera generación de estos robots fue presentada ahí por vez primera y analizada minuciosamente por el gerente de la planta, Heinrich Nottbohm, y todo su equipo.
“Estábamos muy entusiasmados con este desarrollo e inmediatamente comenzamos a considerar cómo podríamos utilizar el APAS en nuestra planta”, explica Carmen Karstaed, supervisora del módulo 2 de la línea de ensamblaje del tren de válvulas integradas. “Enseguida pensamos en el manual de la estación 500 porque es muy ergonómico, aunque no tan exacto en las marcas cuando se trata de los plazos”. Al mismo tiempo, sus colegas estaban teniendo problemas en muchos de los procesos requeridos para ensamblar las tapas de cilindros.

 El APAS es un robot convencional con seis brazos electromecánicos y su principal característica es que no necesita un dispositivo de protección adicional. Recién ha sido desarrollado un nuevo método de seguridad que contribuye a que las personas se mantengan fuera de peligro. El brazo del robot cuenta con una suave cubierta dentro de la cual se han integrado 134 sensores que interrumpirán el funcionamiento del mismo si detectan que alguien se encuentra a menos de cinco metros.

El sistema es el primero y único en el mundo aprobado para trabajar lado a lado con el equipo de humanos. Auxel está totalmente complacido con su nuevo asistente: “Algunos de nosotros ya le llamamos ‘nuestra pareja’. No conversamos con él como con cualquier otro, pero hemos aceptado a nuestro robot como si fuera un trabajador normal”, comenta.

La planta de motores de Chemnitz es pionera en la historia de la industria automotriz alemana, en utilizar un brazo de agarre móvil certificado por la asociación de marcas. También está listo un plan de proyecto que contempla llevar más allá la cooperación entre hombre y robot en el trabajo de ensamblaje. La innovación está en la agenda y se considera un punto central. “Estamos en Sajonia, la cuna de la construcción automotriz”, dice Nottbohm. Esto ocurrió en un edificio no muy lejos de aquí, cuando en 1932, Auto Unión AG fue fundada. Durante la crisis económica mundial de aquel periodo, las compañías sajonas Horch, Audi, DKW y Wanderer, se fusionaron para escapar de la quiebra ocasionada por la acelerada inflación. La herencia histórica del lugar se ha vuelto la filosofía corporativa de Nottbohm: “El futuro necesita un origen. Ese es nuestro enfoque”.

»Inmediatamente comenzamos a considerar cómo podríamos utilizar el APAS en nuestra planta«

Carmen Karstaedt, Línea de ensamble de IVM 2

Hay otra persona que piensa que colaborar con un sistema robotizado es la forma correcta de comenzar: Robert Forchheim, planificador de la manufactura de componentes. Después del congreso de ensamblaje, él contactó a la compañía Bosh y convocó a junta a todos los departamentos: gestión, seguridad ocupacional, ingeniería industrial, planeación de manufactura, servicio y comité de trabajo. “Puse un modelo en la división de manufactura y les dije a todos, veamos qué tan innovador es”.

Como parte del desarrollo de la estación de trabajo con el nuevo asistente de producción, Forchheim construye uno a uno los modelos sin algún tipo de guía, lo que únicamente puede ser descrito como un trabajo pionero. “No había un solo proyecto en el mundo que pudiéramos utilizar como guía. Nosotros mismos desarrollamos todo, basados en nuestro sentido común y con los descubrimientos de las otras áreas”.
El resultado más impresionante es que el APAS se encarga de colocar y recoger todo para sus colegas humanos. Esto significa que el robot realiza toda la labor de retirar e insertar las partes de ensamble, reduciendo el trabajo pesado para los empleados en la estación de trabajo HAP 500. De esta manera, es más fácil conseguir las metas.

En vista de este fascinante desempeño mecánico, ¿existirá algún riesgo de que las posibilidades ofrecidas por la industria hagan que las personas sean totalmente reemplazadas? No en la planta de motores de Chemnitz. Las soluciones de automatización móvil, como el APAS, solo serán utilizadas si pueden mejorar las actividades ergonómicamente más complicadas y ayudar a las personas que realizan trabajos más extenuantes y monótonos.
“La provisión de partes en esta estación suele ser un inconveniente, y tomarlas de forma incómoda ocasiona problemas de espalda. Los empleados padecen lesiones de tensión”, explica Marco Winkler. Como gerente de ingeniería industrial, él analiza las fallas de ergonomía en las estaciones de trabajo.

»La provisión de partes en esta estación suele ser un inconveniente, y tomarlas de forma incómoda ocasiona problemas de espalda. Los empleados padecen lesiones de tensión«

Marco Winkler, Industrial Engineering

La transformación digital puede ser armoniosa cuando llega con políticas de empleo. Entre 2015 y 2030, un número impresionante de trabajadores dejarán las filas de Volkswagen debido a su edad. Esta es la oportunidad perfecta para incrementar el porcentaje de expertos digitales calificados y también eliminar procesos que sean demasiado pesados para la salud de los empleados. René Utoff está enfocado en el contexto ético. “El hombre inventó la tecnología porque le sirve para sus propósitos, es por ello que siempre está cambiando y queremos asegurarnos de ser parte de ello”.

Ya son casi las 6:00 pm, Steve Auxel quiere tomarse un merecido descanso y el APAS finalmente tiene tiempo para darse 25 minutos de reposo también.

Marco Winkler (izquierda) revisa todas las estaciones de trabajo e identifica las fallas de ergonomía para los empleados.

El sitio de la industria sostenible

Los recursos eficientes y la protección ambiental son componentes integrales de la cultura corporativa en la planta de motores de Chemnitz.
El calor optimizado en los edificios de la fábrica, agua mejor enfriada, el uso de energía solar y las luces LED, son una muestra ejemplar del diseño sustentable de la planta. Para honrar esos esfuerzos, en 2014 el lugar fue premiado con una medalla de oro por el Consejo Alemán de Edificios Sustentables (DGNB).