Volkswagen Magazine

El libro contiene retratos de la camper y sus adeptos con motivo de la presentación mundial de la T6. Además de personas famosas como Jacky Ickx y Johann Lafer, presenta 33 fanáticos de todo el mundo –desde el entusiasta de India en el colorido festival Holi, hasta el joven neoyorquino que ganó el dinero para su camper podando céspedes–. “Bulli Love” fue publicado por Delius-Klasing en alemán, inglés y chino, y está disponible en tiendas de libros alrededor del mundo. (ISBN: 978-3-667-10304-8).

Cautivados.

Hisanobu Hayashi y sus amigos suben sus tablas a sus campers T3 y manejan a Omaezaki cada que pueden. Esta ciudad japonesa está en la costa de una península, emergiendo hacia el poderoso Pacífico. Playas amplias, surf palpitante y buenas olas atraen una y otra vez al pelotón de surfistas. Uno de los momentos más memorables de sus visitas es cuando estacionan en círculo las campers y se relajan tomando una cerveza con un sentimiento mezcla de agotamiento y satisfacción después de surfear todo el día –libertad absoluta.

Combativa.

“Lo va a lograr”, piensa Justin mientras el lodo le salpica el cuello. Shasta Snow Trip (SST) es el nombre de la aventura en la que él participa valientemente. Se lleva a cabo en los bosques del norte de California. Su camper Correcaminos Verde Terciopelo 1965 logra abrirse camino a través del gigantesco charco de lodo.

Incluso sin una dirección síncrona, es extremadamente buena fuera del asfalto, y el agua eventualmente se saldrá. ¿Y Justin? Se siente como un tritón, el calificativo que los participantes del SST se otorgan a sí mismos, porque ellos aman la humedad, como hacen los reptiles. En la opinión de este hombre, solo es divertido en las viejas campers. Ninguna otra marca de autos puede generar tanta emoción y entusiasmo.

En cifras

Celestial.

Las ruedas giran tranquilamente sobre el viejo empedrado de Friburgo, Alemania. El amigable rostro pertenece a la camper de Pit Vaas, una T1 color crema y Rojo Tornado usada anteriormente por una brigada de bomberos.

Después de asegurar los enormes alerones de su ala delta en el techo del vehículo, Pit siente que está casi en el cielo porque ama planear tanto como a su camper, y la montaña Schauinsland no está lejos. Después de que su T1 ha subido los 1,280 metros del camino hasta la cima, sorteando cada curva a pesar de su motor de 44 HP, Vaas es feliz de descender planeando de regreso a su fiel compañera después de dejar el puesto base. Algunas veces toda la familia lo espera en la camper.

Deceleradas.

¿Quién es el mejor compañero para un viaje a través de Nueva Zelanda? Una camper, por supuesto, según Catrin y Julia. Claros lagos de montaña, antiguos bosques y playas interminables esperan a los dos sedanes. Cuando programan su itinerario por las tardes, acostadas en el asiento trasero que se convierte en cama al abatir el respaldo, piensan que quizá podrían ir un poco más rápido.

Pero su compañera, una T1 1966 Rojo Titanio y Gris-Beige, tiene una mente propia y las lleva a su apacible velocidad máxima. La camper se descompone obstinadamente en un pequeño lugar de la costa oeste. Pasan varios días antes de que por fin reparen el embrague. “No importa”, se dicen las jóvenes. El sol brilla. Abren un paquete de chocolate de kiwi y saborean el momento. De hecho, la camioneta les ha enseñado a bajar la velocidad, justo como siempre habían soñado.

Rapidísima.

Heinz Swoboda es un buscador, alguien que encuentra cosas que nadie más ve. Eso fue lo que ocurrió con su segunda camper B32. Estaba estacionada en Suiza, había pasado por varias subastas sin venderse y algunos coleccionistas especializados la habían ignorado. Pero Heinz reconoció una joya rara.

Las instrucciones de operación revelaron la asombrosa verdad: el motor de un Porsche Carrera 911 estaba escondido en este vehículo. Su potencia de 231 HP le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 9.6 segundos. Velocidad máxima: 185 km/h. Ahora Heinz la maneja hacia todos lados, es la camper más deportiva del mundo.

Estimulante. Es como una fotografía de otra época. Una Transporter T1 se encuentra estacionada en medio de un grupo de recolectores de té en una plantación en la Isla de Java, en Indonesia. No pertenece a un trotamundos, sino al dueño de la plantación, Yanto Widodo, y durante muchos años ha brindado un servicio confiable en la zona. Por cierto, en Indonesia se le conoce como “Mobil Rakyat”, en vez de camper.