Volkswagen Magazine

Historia

Por amor al auto.

¿Qué es uno capaz de hacer con tal de tener al auto de sus sueños? Cada vez que platicamos con un entusiasta, creemos que hemos encontrado la respuesta. Sin embargo, cuando nos entrevistamos con otro, las venturas y desventuras que éste vivió para conseguir su vehículo soñado superan al anterior.

Texto Jonathan Miranda
Fotografía José Luis Ruiz

Indudablemente la pasión por los clásicos es un tema hereditario, emocional y sentimental. El culto que generan los modelos vintage de la marca, alcanza niveles inimaginables por todo el mundo. En Volkswagen, nos sentimos orgullosos de tener ejemplares inmaculados en las manos de verdaderos expertos incógnitos dispuestos a conservar estos autos en condiciones impecables, tal como podemos apreciarlo en estos cuatro ejemplares del multifacético y carismático Volkswagen Karmann Ghia. 

Esta es la historia de un ferviente apasionado a Volkswagen, un entusiasta que desde los seis años de edad, vio plasmado su auto ideal en la silueta de un Karmann Ghia. Por supuesto que tuvieron que pasar algunos años para que el sueño comenzara a hacerse realidad, hasta que por fin con el producto de su primer trabajo al terminar la universidad, logró tener su primer Volkswagen.

Karmann Ghia Coupé

“Con éste inició todo: fue el primero que llegó a mis manos. Siempre es difícil deshacernos de nuestro primer auto –el que sea–, en este caso se trataba de mi primer Karmann Ghia, con el que aprendí todo sobre este modelo”, comenta nuestro coleccionista, quien lejos de abandonar a su fiel compañero de aventuras, decidió restaurarlo a sabiendas de que este hermoso modelo Coupé de  1968 aún tenía un gran potencial por mostrar.
“La alfombra se había desgastado por el uso cotidiano, lo mismo que las gomas y los empaques... nada mal si consideramos la edad del auto. Pero por otro lado, la pintura original estaba en excelentes condiciones, al igual que el motor de 1,500 cc con caja semiautomática. Solo tuve que darles un tratamiento a ambos y el automóvil recobró enseguida su brillo original”.
Como es “normal”, en los clásicos hay piezas y refacciones que eventualmente se deben reemplazar. Así, este apasionado propietario comenzó una búsqueda que, incluso, lo llevó a cruzar fronteras.
“Cuando había que conseguir refacciones, yo sabía que muchas veces estas no se encontraban en México, por lo que comencé a visitar yonkes (lugares donde venden partes usadas) en Texas y a tener contacto con entusiastas de Alemania. Había piezas hasta en 15 dólares y en buen estado, actualmente se cotizan en euros y cada vez hay que buscar más.

Karmann Ghia Coupé

Un camino tan largo como divertido fue la restauración del primer Karmann, lo cual para una mente más racional, sería suficiente y, hasta cierto punto, reconfortante, después de todo se trataba del especial primer auto, hasta que nuevamente un viaje a Alemania cambiaría todo en la vida de nuestro coleccionista.
“Tuve la oportunidad de visitar Alemania y conocer la historia de Volkswagen, la planta, el Autostadt en Wolfsburg y muchos modelos que no se veían de este lado del mundo. La vanguardia y el amor por los autos que construyen se fusionan en un mismo lugar, de pronto me di cuenta que no solo era yo el único apasionado”.
Wolfsburg, Alemania, no únicamente es hogar de la marca y su historia. También es un punto de encuentro para los amantes, coleccionistas y entusiastas Volkswagen de todo el mundo. Pareciera que los colores y el entorno son un llamado universal que cruza fronteras, logrando reunirlos a todos aquí.
“Justamente ahí conocí a Hermann Walter, nada más y nada menos que el coleccionista más importante y grande de Alemania. Un tipo agradable y conocedor de clásicos Volkswagen. Su colección cuenta con cerca de 130 vehículos alojados en un solo sitio, donde hay modelos que jamás había visto. Me invitó a comer, pero lo que yo más quería era seguir viendo autos”.

“Finalmente, la hora de la comida llegó, y justo en ese momento apareció la hija de Hermann, con un Karmann Ghia azul, modelo 1973. Desde que venía entrando, por el sonido que le acompañaba sabía que ese no era un Karmann ‘normal’. Se trataba de un motor bóxer arreglado con webers. Entonces lancé la oferta y, después de resistirse un poco, accedió a vendérmelo. Con este modelo procedente de Alemania y con destino al puerto de Veracruz, me estrené importando autos clásicos, toda una aventura”.

Karmann Ghia Tipo 34

La suerte estaba echada. Esto no era una enfermedad incurable, sencillamente se trataba de verdadero amor por el modelo. Así que bastó comprar una revista de autos usados para que la familia Karmann creciera.
“Este modelo se ensambló en Osnabrück, Alemania, con la particularidad de fusionar un chasís del Tipo 3 con la carrocería Ghia. Fue idea de su diseñador, Sergio Sartorelli. Su mayor evolución fue su motor de 1,584 cc, frenos frontales de disco y un sistema eléctrico de 12 voltios, indudablemente un ejemplar que muchos desean tener”.
Si algo caracteriza a un coleccionista, es su tenacidad y frialdad para conseguir el objetivo. En este caso, dichas características serían muy necesarias no solo por los trámites que implicaba su traslado, sino por el raro tipo de vehículo.
“Este auto estuvo con su primer dueño cerca de 36 años y estaba registrado como el número 133. Después de seis meses pude ir por él, y una vez que completamos la operación lo llevamos (manejándolo) desde Mainz, Alemania, hasta Bélgica, donde se embarcó –ahora sí por contenedor– en un buque de carga. Fue un gran movimiento que, sin duda, valió la pena; aunque también tuvimos la pérdida del logotipo emblemático en forma de perro salchicha, que incluso se puede apreciar en las vitrinas del Autostadt, increíblemente fue lo único. Ni modo, hubo que pedirlo…”.

Karmann Ghia Coupé

Por último, tenemos un ejemplar de 1958, un modelo del que solo se fabricaron 14,500 aproximadamente, por lo que conseguirlo no fue fácil. Claro que para un coleccionista, mientras más raro y escaso, más meritorio será tenerlo.
“Lo encontré navegando en Internet. Esta vez mucho más cerca, en California. La propietaria decidió venderlo después de 51 años, y el único dueño había sido su difunto esposo. Imagina la cantidad de anécdotas que podría contarnos este modelo si pudiera hablar. Soy muy afortunado en tenerlo completamente original”.
En muchas ocasiones no solo se trata de un raro ejemplar. Karmann Ghia es de los modelos vintage de Volkswagen que más pasajes en la historia tiene. Lo hemos visto en filmes cinematográficos, series, anuncios y hasta con héroes enmascarados a bordo, en el caso de México.
“Del modelo 1958 apenas se vendieron cincuenta en nuestro país. Todos fueron de importación y llegaban directamente a la planta de Volkswagen de Puebla, en México, donde se facturaban para el mercado local. Lamentablemente, quedan muy pocos de ellos”.
Este modelo destaca por ser más estilizado en su diseño, se nota en las salpicaderas, la posición de los faros, la forma de las tomas de aire e incluso la adición de las ventanillas traseras, que cambiaron al mecanismo pop-out. El motor es de 1,192 cc y se encuentra en perfectas condiciones. Es difícil elegir uno solo como el favorito, pero sin lugar a dudas, éste y el Tipo 34 son de mis consentidos”.