Volkswagen Magazine

Vida

Viajero salvaje.

Hay trayectos que nos llenan de experiencias e historias. Un viaje nos enriquece, nos deja ver cómo funciona el mundo, nos revela sus colores y texturas, nos regala aventuras y amigos que nos marcan de por vida. Pero ¿qué pasa cuando dejas todo y decides que recorrer el planeta será tu modo de vida?

Texto John Miranda
Fotos Carlos Quevedo /Franco Paltrinieri
Desiertos, bosques, ríos... Clarita es invencible y capaz de llegar a donde sea.

No lo entendimos hasta que conocimos a nuestros amigos de Rutas Salvajes, un proyecto creado por iniciativa de Franco Paltrinieri, quien decidió dejar su natal Buenos Aires, Argentina, con el objetivo de recorrer el continente acompañado por Clarita, su Combi modelo panel 1985, la cual, además de ser el medio de transporte a lo largo de 18 países, se ha vuelto el hogar rodante de Franco y la herramienta perfecta no solo para llegar a cualquier lugar, sino también una fiel compañera de aventuras y desventuras que hasta hoy los han llevado a algún lugar de los Estados Unidos, en ruta a su destino: Alaska.

Hace dos años, Franco y Clarita emprendieron este viaje, desde entonces Rutas Salvajes ha recorrido gran parte del continente, visitando los sitios más impresionantes y llegado a las zonas más difíciles de Chile, Perú, Bolivia, Paraguay e incluso hasta Río de Janeiro, para apoyar a su selección nacional de futbol en la Copa del Mundo:

“Si bien hay todo tipo de experiencias, en este momento me quedo con el atardecer en Isla de Pascua, Chile. Ver la puesta del sol entre los ‘Moais’ es conmovedor. Nos referimos a las cabezas de piedra gigantes que se encuentran alrededor de la isla, utilizadas para asustar a los atacantes que llegaban en embarcaciones. Por otro lado, el haber tenido la posibilidad de vivir el Mundial de Brasil 2014, es una experiencia inolvidable, ¡única!”.

Desde 2012, Franco ha documentado gran parte del recorrido a través de sus redes sociales manteniendo contacto con su familia, amigos y gente que ha ido conociendo por todos los sitios que ha visitado. La nostalgia por su hogar en Argentina a veces no tiene cabida con todo lo que hay que resolver durante el viaje, sin embargo, existe algo que guarda un lugar especial en el corazón de Franco y por quien suspira constantemente:

“Extraño a mi gente, a mi familia y amigos. Pero algo que me inquieta mucho es regresar a ver a mi equipo de futbol, el Club Atlético Vélez Sarsfield. Por supuesto que en Clarita me siento en mi mundo, cómodo y feliz. Siempre pienso lo vivido en esta aventura, y si viví lo que viví, espero con ansias lo que vendrá. Esa es mi mayor motivación. Cuando viajas, cuanto más visitas, más quieres conocer. Antes de llegar hasta acá, me dedicaba a la mercadotecnia, ganaba buena plata, pero ¿de qué me servía si no podía salir a ver el mundo? No quería estar encerrado ni un minuto más”.

Estos viajeros han coleccionado infinidad de recuerdos, experiencias, memorabilia y amigos en cada país que visitan.
Clarita, Olga y Franco, un equipo en ruta a la aventura de sus vidas.

Entre plática de aventuras y desventuras en su viaje hasta México, donde nos encontramos con él en Coyoacán, uno de los barrios más conocidos de la ciudad más grande del mundo, Franco cuenta el complicado, pero a la vez fascinante paso por Latinoamérica, donde los impresionantes paisajes y la amabilidad de la gente fueron la constante, a pesar de las limitaciones de cada país o el insufrible cruce por algunas aduanas:

“Las aduanas son una locura, hay algunas en las que puedes llegar desde temprano y sencillamente estar varado ahí todo el día. Cuando entramos a Nicaragua, por ejemplo, ¡tuvimos que vaciar por completo a Clarita en la aduana! Sin embargo, a pesar de esas dificultades e injusticias que se pueden observar en Latinoamérica, lo que más me ha marcado es la bondad y humildad de su gente. El apoyo recibido por parte de las personas en todos los países es lo que ha logrado que hoy estemos aquí.

Gente que lo tiene todo, la que no, brindando su apoyo para que Clarita siga en el viaje. Es por eso que soy un enamorado y agradecido de todos los países de Latinoamérica. Al respecto, Volkswagen cumple un factor fundamental, a través de los clubes fanáticos de los vehículos refrigerados por aire, que siempre están dispuestos a brindar su ayuda a los hermanos de pasión y afición; es impresionante también la cantidad de viajeros que uno se encuentra en el camino; esto es la esencia de la pasión Volkswagen”.

Indudablemente salir de nuestra zona de confort, dejarlo todo y asomarnos a ver el mundo requiere de una gran capacidad de decisión, carácter y humildad. Partir de casa y llegar a otra nación sin conocer nada ni nadie no es fácil, justo ahí es cuando aprendemos a valorar, sobre todas las cosas, una buena compañía:

Una Combi panel de 1985 subiendo los accidentados caminos peruanos, no es algo que se vea todos los días.

“Viajando aprecias lo que tienes a diario en casa, y lo que te espera acá en el día a día. Vivir en la Combi te enseña a contar con lo justo y necesario. Las relaciones humanas son importantísimas, así como aprender la historia de cada nación, sus costumbres y, algo muy especial para mí: la música. Un buen compañero de viaje siempre se agradece; en Paraguay fue donde conocí a Olga. Ella tiene sus proyectos y cada vez que puede se une a hacer alguno que otro país. Clarita es su casa y las puertas siempre están abiertas para ella. Es una gran experiencia de mi viaje haber compartido juntos muchos lugares y conocer a través suyo, la cultura de Rusia, su país”.

En Rutas Salvajes, improvisar sobre la marcha es fundamental. En el interior de Clarita no hay mucho espacio para miedos o pensamientos negativos. Sin duda, Franco está decidido a continuar su camino hasta Alaska, enfrentando y resolviendo cada uno de los retos que se interpongan en su camino, por lo mismo se emociona cuando le preguntamos qué ha sido lo más complicado en todo su peregrinar por América:

“Esta pregunta es perfecta y la respuesta puede ser difícil de interpretar. Lo más complicado es luchar contra los pensamientos negativos de uno mismo o enfrentar los miedos. Es cierto que la falta de dinero preocupa, así como el funcionamiento del vehículo y hasta algunos sectores del camino considerados peligrosos invaden la mente. Pero en ese momento es cuando uno mismo puede transformarse en su mejor amigo o peor enemigo. Hay que tener convicción y seguir adelante porque todo tiene solución, y detrás de cada mala experiencia viene una mejor que la supera”.

Banderas, placas, souvenirs... todo tiene cabida y cada objeto guarda una historia que contar.
La ciudad más grande del mundo recibió con gusto a los incansables viajeros; por supuesto, como en todo América, los amigos y el apoyo no podían faltar.

Llegar hasta Alaska junto con Clarita es el objetivo de Franco, quien sueña con un patrocinio para poder cruzar hasta Rusia y acudir a la Copa Mundial de 2018 a bordo su Combi argentina. También está consciente de retribuir la ayuda recibida durante el viaje. Sus planes y sueños son tan grandes como el mismo continente y una especial emoción se refleja en él cuando recuerda cada país que ha visitado, mandando saludos y agradecimiento a quienes lo han recibido o apoyado:

“Voy a hacer lo imposible por conseguir un patrocinio y llegar a Rusia. Si no sucede, quiero emprender un espacio gastronómico reciclable para todos aquellos paseantes que lo necesiten; nosotros los viajeros estamos en deuda con el mundo y tenemos que retribuir todo ese apoyo, es más gratificante ayudar que ser ayudado. Estoy tan agradecido y sorprendido de cada país, que sería muy injusto hablar de uno solo. Siempre estaré agradecido con todos los ‘Salvajes’ (así los bauticé) que han colaborado de alguna u otra manera para que este proyecto y Clarita sigan adelante, ¡muchísimas gracias y un abrazo fuerte, desde algún lugar de América!

Franco se encarga de cuidar a Clarita hasta en el más mínimo detalle.