Volkswagen Magazine

Sustentabilidad

Think Blue. Izta-Popo, más que un desafío.

Pareciera que desde la perspectiva ofrecida por la distancia, la altura o la calidad del aire en algún día soleado y despejado, un par de colosales montañas lucen, además de imponentes, tan inofensivas que se antojan como para una caminata dominical, en la que se despeja la mente, se refrescan los pulmones y se convive con la naturaleza.  

Texto Jonathan Miranda R.
Fotos Carlos Quevedo

La mañana luce fresca y soleada en una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, el caótico Distrito Federal; incluso el tránsito juega a nuestro favor encaminándonos a nuestro destino y elevando el espíritu aventurero. Equipo fotográfico, chamarras, lentes, lámparas, sleeping bags, guantes y demás provisiones caben a la perfección en la cajuela de nuestro compañero de viaje: el Nuevo Touareg V6 TDI, que con marcha silenciosa, pero contundente, nos lleva hasta la pintoresca Amecameca, Estado de México, donde de nuevo revisamos los víveres antes de comenzar el ascenso por el angosto y sinuoso Paso de Cortés, hasta que de pronto éste es cortado de tajo. “Bienvenidos”, dice un desgastado letrero situado junto a la pluma de acceso de una brecha que nos llevaría varios kilómetros adentro. 

Atentos, los pequeños aprenden los preceptos de sustentabilidad que Think Blue. promueve.

Justo me preguntaba: “¿bienvenidos? ¿a dónde...?”, cuando, de pronto, aparecieron majestuosos el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl flanqueados por el bosque de las montañas e iluminados espectacularmente por la luz dorada que sólo se puede ver al amanecer.
Estamos oficialmente en el territorio de los volcanes, un lugar donde el silencio se impone sobre cualquier murmullo; el viento frío se rompe en los árboles dando origen a ese silbido característico que, en la inmensidad del valle, nos hace sentir diminutos. En total, 750 hectáreas que abarca el proyecto Izta-Popo de Zoquiapan; mejor bienvenida, no pudimos tener. 

Pensemos en azul.

A unos 700 metros, llama nuestra atención el color azul de la vestimenta de un pequeño grupo de personas platicando, observando e interactuando con el entorno. Son los niños de una escuela local que siguen la voz de Alejandra, la joven bióloga encargada del proyecto Think Blue. de Volkswagen en esta zona protegida por la Marca, sus proveedores y el gobierno local. El objetivo es ayudar a la conservación, la sustentabilidad y la educación sobre este imponente ecosistema del que dependen gran variedad tanto de flora como de fauna local: el lince, el teporingo, venado cola blanca, coyote, serpiente de cascabel, diversas clases de aves, etc., así como delicados procesos naturales como son la captación de agua para los mantos acuíferos del estado de Puebla o la conservación del suelo por medio de la reforestación de especies nativas de árboles. 

Alejandra nos invitó a seguir el recorrido a través de un sendero que se abre paso entre los cortafuegos y las fosas de infiltración por medio de la lluvia o el mismo deshielo de los volcanes, situación que pudimos comprobar al cruzar un riachuelo que nace entre las rocas de una cueva en medio de la montaña.
“Precisamente este es el objetivo de construir las fosas de captación. Este riachuelo nace gracias a la filtración del deshielo, y el agua obtenida se puede conducir al manto acuífero”, afirma nuestra guía. 

Cada detalle del Nuevo Touareg V6 TDI conjuga a la perfección el desempeño, el confort y buen gusto.

Al regresar, el equipo reúne a los visitantes para disfrutar del paisaje, los sonidos, los aromas y los sabores del entorno donde justamente se ha construido la Cabaña Think Blue. “¿Ahora entiendes el sentido de todo? Enseñar y crear conciencia. Este sitio abrió sus puertas en 2013 como parte del programa realizado en México. Su principal objetivo es la educación ambiental, además de ser un lugar para que los invitados conozcan el proyecto y repasen todo lo aprendido durante el recorrido dentro de un espacio totalmente sustentable”, comenta Alejandra.
¿Por qué sustentable? Bueno, resulta que la construcción de esta cabaña no representó ningún impacto ambiental y su presencia es absolutamente imperceptible para el ecosistema. 

“Aquí hemos sido testigos de todo lo que la naturaleza nos puede ofrecer, es momento de devolverle un poco, ayudándole a que se preserve”. 

Sobre una base de troncos que ya no realizan funciones naturales, se levantaron cuatro paredes hechas a base de una mezcla de arena local, tierra y hojas secas que en determinado momento podrán devolverse al entorno sin causar ningún daño. Los pilares son ramas de bambú, una planta que se regenera rápidamente y cuyos troncos son muy resistentes, tanto, que soportan el techo verde encargado de captar agua, además de las celdas solares que se encargan de producir energía para iluminar.
Los pequeños visitantes se acomodan para escuchar la plática final que Alejandra ofrece, no sin antes mencionar que incluso el logotipo de Volkswagen que tiene la fachada ha sido elaborado con botellas de vidrio recicladas.
“En Volkswagen no sólo queremos construir autos limpios y eficientes, queremos hacerlos en una línea de producción que genere el menor impacto ambiental posible. Aquí hemos sido testigos de todo lo que la naturaleza nos puede ofrecer, es momento de devolverle un poco, ayudándole a que se preserve”.
El proyecto Think Blue. además de educar, también ha desarrollado programas alternos como Think Blue. Nature, Think Blue. Factory, y recientemente Ecochavos, el cual se apoya en los jóvenes de las comunidades aledañas al Corredor de la Sierra Madre Oriental, para cuidar y resguardar esas zonas ecológicas. Trato de dimensionar el alcance y los beneficios que tendrán estos programas a nivel mundial, pero más que nada, la repercusión que alcanzaría en nuestra sociedad compartir lo que hemos aprendido aquí ya que tomando en cuenta el impacto ambiental que estamos dejando en el planeta, más nos vale colaborar. El objetivo del proyecto Think Blue. a nivel mundial es, para 2018, reducir en 20% las emisiones contaminantes de todas sus armadoras en el mundo, sin mencionar que los autos Volkswagen “verdes”, cada vez se vuelven más protagonistas gracias a tecnologías amigables con el ambiente tales como los motores híbridos, los sistemas de recuperación de energía, motores totalmente eléctricos y turbodiésel. Me queda claro que nosotros, como habitantes de este planeta, tenemos mucho que aportar también: pensemos en azul.

“Aquí hemos sido testigos de todo lo que la naturaleza nos puede ofrecer, es momento de devolverle un poco, ayudándole a que se preserve”. 

Territorio desafiante.

La visita a la reserva de Zoquiapa termina, es momento de guardar los restos de comida dentro del box-lunch fabricado a base de llantas recicladas por un proveedor de Volkswagen de México que emplea a personas de capacidades especiales (eso también esta en simbiosis y en mutua colaboración), los niños se van cautivados por la grandeza del lugar sabiendo que son afortunados de estar aquí. Ahora hay que caminar de subida los mismos 700 metros por donde llegamos.
Nuestra guía se asegura de que todos estén a bordo del autobús y se despide de nosotros: “Muchas gracias por acompañarnos, por compartir la filosofía Think Blue. y por decidirse a hacer el reto; abríguense muy bien, no se alejen de las brechas y no se separen mucho; no se preocupen, los coyotes no son agresivos, pero más vale…”.
¿Coyotes? Bueno, quizás no sea tan malo, ya que ellos acostumbran salir después del atardecer. La actividad ideal para comenzar a desafiar nuestro Touareg V6 TDI, que estaba ávido de comenzar a desafiar aquellos caminos en los que se homogeniza la tierra, la arena y las cenizas, que expulsa “Don Goyo” en cada exhalación. 

El terreno es accidentado, sin embargo la marcha de la camioneta no merma, por el contrario, Touareg parece muy decidido a llegar hasta el refugio del Altzomoni, otro pico volcánico que se encuentra en las faldas del Iztaccíhuatl, a una altura de 4,200 msnm, cuyo ascenso se complica todavía más por la cantidad de piedras sueltas; aun así, el control del tracción se las arregla para no perder adherencia.
Una vez arriba, la vista es tan perfecta que dominamos todo el valle y divisamos las rutas por las que nos adentraremos. La temperatura ha comenzado a descender, el sol comienza a perderse entre las nubes y las ráfagas de viento poco a poco se van a descansar, tal como los alpinistas que pernoctarán en el refugio antes de salir a muy temprana hora. Una vez equipados y abrigados, emprendemos una bajada; todos los sistemas de seguridad en el Touareg están activos y en modo “off-road”, pero en especial llama la atención el asistente para descenso y ascenso de pendientes, que incluso con el peso de cuatro adultos, nos mantiene bajo control al vehículo.
Ahora sí estamos en medio de la nada; sabemos que hay un refugio cerca, pero nos hemos adentrado tanto que los aullidos de los coyotes comienzan a advertirnos que estamos en su territorio; cada aullido se acompaña de un silencio que ni siquiera el sonido del motor TDI de la camioneta puede interrumpir. 

La parte posterior mantiene el lenguaje planteado en todo el auto, ganando mayor personalidad con las nuevas calaveras.Ullitio blacessunt.

“Nos hemos adentrado tanto, que los aullidos de los coyotes comienzan a advertirnos que estamos en su territorio, acompañados de un silencio que ni siquiera el sonido del motor TDI del Touareg puede interrumpir”. 

Afortunadamente, también podíamos contemplar el cielo estrellado a través del techo panorámico en el interior donde el Climatronic tenía unos muy agradables 23°C. La toma quedó espectacular, pero aún faltaba el regreso, el detalle fue que en algún momento tomamos el rumbo equivocado, que nos llevó por un trayecto mucho más sinuoso y que a cada minuto se tornaba más resbaloso a causa de la fina capa de hielo sobre la tierra; de nuevo las virtudes off-road del Touareg y la correcta acción de sus sistemas de asistencia lograron sortear sin problemas algunas rocas y cúmulos de arena. Es increíble cómo este tipo de condiciones afectan el estado físico y mental; el cansancio comienza a adueñarse del equipo, para entonces son las 2:45 de la mañana. Es hora de ir a “descansar”. 

Buenos días, “Don Goyo”.

Al salir del albergue, ahí estaba, imponente, por encima de las nubes, iluminado por la luz perfecta de las primeras horas de la mañana, el volcán Popocatépetl, que parecía tan sereno, contrario a lo que había sido en el transcurso de la madrugada. Obviamente enmarcar a nuestro Touareg con este coloso era más que obligado.
A las 6:00 a.m. ya no hay aullidos de coyotes y el frío demoledor parece disminuir, ahora sólo podemos ver aves buscando presas, hielo derritiéndose en las fosas de captación y plantas que se despiertan por los rayos del sol; justo en medio de todo esto, Touareg V6 TDI se desplaza sin dejar residuo alguno, tal y como lo dicta la filosofía Think Blue.Fabrica limpia, auto eficiente, ecosistema sustentable. 

Llegó la hora de emprender el camino a casa, impactados por la grandeza del lugar y su capacidad de transformación, también por haber sido testigos del amor que Volkswagen tiene por el planeta y que pudimos comprobar swobre uno de sus productos insignia como lo es el Touareg, un SUV que sin duda está listo para responder ante cualquier exigencia de manera eficiente, segura y muy divertida; 245 HP comandados por una transmisión Tiptronic con la que superamos todos estos retos, incluso en las condiciones más adversas.
De regreso a la ciudad, nosotros pedíamos a gritos un café caliente, en cambio el Touareg, apenas había consumido 3/8 del tanque de combustible, ¡Bienvenido sea el diésel!