Volkswagen Magazine

Innovación

Rápido, limpio, clásico.

Zelectric, la empresa californiana que convierte Beetles antiguos en eléctricos.

Texto & Fotografía Matthias B. Krause

A peculiares problemas, peculiares soluciones.

Un lema que en este caso concreto supone echar mano del pequeño timbre de bicicleta del retrovisor izquierdo. David Benardo saca su brazo bronceado por la ventanilla. Un solo toque es suficiente para que los viandantes, que caminan ensimismados por el paseo empedrado del puerto, se aparten de un salto, sorprendidos, y observen alejarse al histórico escarabajo de color rojo que acaban de dejar pasar. “Siempre pasa igual. El motor eléctrico es tan silencioso que ni peatones ni ciclistas lo oyen acercarse”, relata Benardo con una sonrisa.

A primera vista, el coche de Benardo no parece más que un coche antiguo bien cuidado. Construido en el 63, conserva el techo de tela plegable original y lleva una baca actual. Perfecto para una dar una vuelta por el puerto de San Diego, no muy lejos de la frontera mexicana. A esta hora, bajo el sol de la tarde, enormes barcos grises de la marina norteamericana se disputan con blancos yates de lujo la atención de los turistas. Eso sí, por bien que haya envejecido, en su interior alberga un corazón nuevo y flamante. Y, en lugar del característico traqueteo metálico de un bóxer sobrealimentado, lo único que se oye es el silencioso zumbido del potente motor eléctrico. 63 kW (85 CV) de potencia y 163 Nm de par motor que le inyectan un chute de energía increíble al escarabajo eléctrico.

«Siempre pasa igual. El motor eléctrico es tan silencioso que ni peatones ni ciclistas lo oyen acercarse».

David Benardo

En la costa oeste de los Estados Unidos, Volkswagen –y más concretamente el Beetle– simboliza una actitud ante la vida. En los años 60, cuando los primeros integrantes de la generación del baby boom empezaron a aprender a conducir, el escarabajo, modesto y popular, era la antítesis perfecta para hacer contrapeso a los imponentes cochazos de fabricación americana. Y los alemanes supieron sacarle partido a esa imagen de sencillez haciendo una publicidad fresca y sin complejos con eslóganes como “Live below your means” (Vive por debajo de tus posibilidades) o el atrevido “And if you run out of gas, it’s easy to push” (Y si te quedas sin gasolina, es más fácil de empujar). “En los Estados Unidos todo el mundo conoce el escarabajo y guarda un buen recuerdo de él”, afirma Benardo.

El escarabajo Zelectric es la fusión perfecta entre diseño y ecología. En la foto, un Beetle eléctrico circulando por California.

La campaña publicitaria del Beetle de los 60 es la mejor de todos tiempos. Amir Kassaei, publicista profesional, nos explica por qué.

El primer escarabajo que recuerda es el de sus vecinos. Unos años más tarde, él también se compraría uno. Le siguieron un Karmann Ghia, otros dos escarabajos, un T2 Transporter del 72 y, finalmente, el santo grial de todos los fans norteamericanos de Volkswagen: un “Samba” del 65, el legendario microbús T1 modelo de lujo, con sus veintiuna ventanillas. Y, sin embargo, a pesar de todo lo que siempre ha disfrutado de sus clásicos, una y otra vez se ha topado con el mismo inconveniente: “Las reparaciones más sencillas las hago yo, no me importa, pero ajustar las válvulas me sacaba de quicio”. 

¿Por qué van a tener que oler los coches antiguos a aceite y a gasolina?, se preguntaba. Para él, una persona con sensibilidad artística que estudió arte y publicidad y se ha ganado la vida como director de arte en grandes agencias, el diseño está por encima de la funcionalidad. No alcanza a entender esa máxima purista según la cual un coche clásico solo puede considerarse auténtico si conserva el motor de combustión original. “Un motor eléctrico es limpio, fiable, no necesita mantenimiento y es mucho más rápido que el original. Para mí es la solución perfecta”, asegura.
La inspiración de sustituir el motor de su Beetle por uno eléctrico le sobrevino mientras leía una noticia sobre unos ingenieros de Volkswagen que habían montado un motor eléctrico a un “Bulli” en el marco de un proyecto piloto de la Universidad de Stanford. Una idea interesantísima, sí, pero muy poco rentable hace ocho años. “Por aquel entonces, solo la electrificación ya hubiera costado, como mínimo, 40,000 dólares”, asegura Benardo. “Y ninguno de los componentes era apto para el uso diario”, añade.
Desde entonces, el precio del componente más caro de la conversión eléctrica, las baterías de iones de litio de alta calidad, ha experimentado un notable descenso. Al mismo tiempo, coincidió que estaba a punto de cumplir 50 años, una circunstancia que le llevó a preguntarse qué le gustaría hacer si volviera a tener 20 años. Y la respuesta que se dio a sí mismo fue: fundar una empresa que convirtiera coches antiguos en eléctricos. Desde entonces han transcurrido dos años en los que dejó su trabajo como socio en una agencia de publicidad de la costa este y se mudó a San Diego, en el Pacífico californiano a una modesta casa donde ahora, en la cocina, reflexiona sobre su antigua vida: “Estaba cansado de romperme los sesos para vender humo. Con el escarabajo eléctrico es distinto, la idea tiene pies y cabeza”.

«Un motor eléctrico es limpio, fiable, no necesita mantenimiento y es mucho más rápido que el original. Para mí es la solución perfecta».

David Benardo
El motor, situado en la parte trasera, tiene 63 kW y una autonomía de hasta 110 millas (177 kilómetros).
Las baterías de iones de litio se han instalado una delante, en el maletero, y otra detrás del asiento trasero.

La prueba del delito se encuentra en un garaje abarrotado. Se trata del prototipo, un Beetle rojo, que Benardo y Bonnie, su mujer, muestran en las exhibiciones de automóviles. El primer paso antes de ponerse manos a la obra siempre es encontrar un vehículo adecuado. Por cuestiones técnicas y estéticas, Benardo prefiere escarabajos construidos entre el 58 y el 66. Hoy en día, modelos bien conservados de estos años pueden costar entre 12,000 y 20,000 dólares.


IUna vez se ha dado con el vehículo, se extraen el depósito de gasolina y el motor. A continuación, los mecánicos instalan una batería de iones de litio de 12 celdas delante, en el maletero, y otra de 25 celdas detrás del asiento trasero. El motor eléctrico se acopla a la caja original. Después ya solo faltan el controlador junto con el refrigerador del aceite, el conversor DC-DC para cargar la batería de plomo de 12 voltios que sigue abasteciendo al resto de dispositivos electrónicos del coche y el cargador para las baterías de iones de litio.

El indicador de carga de la batería, situado junto al velocímetro, es el único signo externo que desvela la identidad eléctrica del escarabajo.

“Transformar un coche de combustión en uno eléctrico es como la composición de un equipo de alta fidelidad: buscar las mejores piezas posibles y tratas de sacar el máximo de ellas hasta dar con el sonido perfecto”, explica Benardo ilustrativamente. En este método de trabajo lo que más tiempo requiere es el cableado. Por lo general, los mecánicos tratan de modificar el modelo original lo menos posible para que, en caso necesario, se pudieran deshacer los cambios. No obstante, para poder tener dominadas las nuevas fuerzas, Zelectric también refuerza la suspensión e instala amortiguadores nuevos, estabilizadores detrás y frenos de disco en las cuatro ruedas. Al final, el indicador de carga de la batería, situado en el salpicadero, es el único signo externo que desvela la identidad eléctrica del escarabajo.

¡Ahí viene! En la costa oeste de los Estados Unidos, el “bug”, como se le llama allí, simboliza una actitud ante la vida desde los años 60.

Abrir el capó es como entrar en un estudio de diseño. El controlador negro mate, las placas refrigerantes de aluminio cepillado y los cables eléctricos color naranja atravesados lucen magníficos sobre la pared trasera negro mate. Y es que para Benardo la estética es primordial. “Hay mucha gente que pone motores eléctricos a coches antiguos, pero la mayoría lo suelen hacer como hobby y el resultado es una maraña de cables”, explica. Lo único con lo que no está satisfecho es con la solución de situar el enchufe en el lateral derecho junto al motor; preferiría ocultarlo detrás de un faro trasero que se pudiera levantar.

 

En total, electrificar un escarabajo sale por unos 20,000 dólares y su precio de venta oscila entre 45,000 y 50,000 dólares. Si todo va bien, Zelectric pretende electrificar hasta dos escarabajos al mes. Según la televisión y la prensa, la empresa cuenta con 35,000 seguidores en las redes sociales. El escarabajo Zelectric incluso ha tenido un papel importante en un programa de telerrealidad. Solo el precio asusta aún a más de un potencial cliente, máxime en un coche que hay que tener enchufado hasta 16 horas después de recorrer 150 km.

Ficha técnica

Longitud: 4,070 mm

Anchura: 1,540 mm
Altura: 1,500 mm

Peso: 1,005 kg

Aceleración 0-100: aprox. 11 segundos (no oficial)

Velocidad máx.: aprox. 90 millas/hora (145 km/h)

Potencia: 63 kW (85 CV)

Par motor: 163 Nm

Relación peso-potencia: 11,82 kg

Precio: 45,000 - 50,000 USD (35,000 - 39,000 EUR)

Capacidad de la batería: 22 kWh

Tecnología de la batería: litio-ferrofosfato
Autonomía: 90 - 110 millas (145 - 177 km)

Tiempo de carga: de 0% a 100% en aprox. 16 horas en un enchufe doméstico; una hora de carga da para aprox. 12 millas (19,31 km)