Volkswagen Magazine

Vida

Donde lo rápido se vuelve aún más rápido.

Se dice que el curso de manejo sobre hielo en Suecia, es el entrenamiento más emocionante y dinámico que ha ofrecido el Volkswagen Driving Experience –y el más frío también–. Nos atrevimos a tomar la prueba de resistencia.

Texto Sven Schulte-Rummel
Fotografía Andreas Hempel
¿Un consejo para Suecia en invierno? "Abríguese bien!", Aconseja Sven Schulte-Rummel.

“¡Banco de nieve, banco de nieve!”. Así me hablaba mi subconsciente y esa parte de mi cerebro encargada del miedo, decía: “¡aléjate, aléjate!”, mientras mi mente sólo pedía que yo reaccionara. “¡¿Izquierda o derecha?!”. Fue entonces que Ronny, sentado del lado del pasajero, comenzó a gritar: “¡gira a la izquierda y abajo, mira abajo! ¡Ahora ve derecho, pie a fondo en tercera velocidad!”. La parte trasera de mi Golf R pasó rozando aquel banco de nieve, las ruedas giraban y mis manos apretaban tan fuerte el volante, que los nudillos se hicieron blancos como la nieve Laponia que escapaba y salpicaba a causa de mi duro manejo; y digo duro, porque aun en esta situación de manejo extremo, el volante es tan ligero que podía llevar mi Golf R –adornado con el número 13 pegado en la ventana– únicamente con dos dedos; después de todo, la capa de tierra es tan delgada como el vidrio a través del cual aún puedo apreciar cómo, sobre este lago congelado al noreste de Suecia, trato con todas mis fuerzas de completar una vuelta tan rápido como me es posible.

Afortunadamente, ya había conseguido escuchar a una de las muchas voces en mi cerebro, y esa era la de mi piloto entrenador, Ronny. Una decisión acertada, ya que Ronny Wechselberger había conseguido entrar al libro de los Records Guinness dos veces, debido a sus habilidades en el manejo. Así que era mucho mejor escucharlo únicamente a él que a mis voces interiores.

Rápido cambié de marcha, pisé a fondo y las llantas –sin esfuerzo– encontraron el agarre necesario sobre la nieve con sus spikes de 1.5 mm; pude arreglármelas para salir de esta situación. Con el auto rugiendo tan profundamente, los alces y renos pensaron que la época de apareamiento sería en pleno invierno.

Aventura sobre hielo y nieve

La temporada 2014-15 de la aventura sueca sobre hielo en el Círculo Ártico del Volkswagen Drive Experience, se llevó a cabo con el Golf R.

Los cursos on-road y off-road se realizan con el nuevo Touareg sobre los complicados terrenos de Saalfelden, Austria. En ellos se aprende a reaccionar adecuadamente en situaciones extremas sobre pistas de nieve especialmente preparadas.

Sobre una pista de nieve y hielo de 1.5 kilómetros cerca de Salzburgo, en Austria, los estudiantes aprenden con un vehículo Volkswagen 4MOTION de tracción en las cuatro ruedas, cómo manejar de forma segura en situaciones peligrosas con un curso intensivo, seguro y profesional.

A una temperatura de menos 35 grados, bastarían cinco segundos para congelarme, ese es la récord de bajas temperaturas de Arvidsjaur, en el norte de Suecia, donde Volkswagen realiza el Sweden Ice Adventure, desde julio hasta finales de marzo. En este punto, los optimistas dirían que los colegios siberianos sólo envían a los niños a casa cuando la temperatura golpea con 54 ºC, lo cual no es ningún chiste, o lo dijeron para que me riera porque eso ha sido probado por otras personas que también se reían y han resistido tener su mano en el agua congelada por más de 20 minutos, lo cual no me parece tan divertido. Quise encontrar una excusa diciendo que, en primera, eso es mucho más incómodo que hacerle un hoyo al hielo de 50 centímetros de espesor, nada más por probarlo; y, segundo, que a diferencia de los niños de la escuela en Siberia, yo no estoy tan aclimatado, ya que prácticamente voy llegando en un avión que viene del relativamente cálido noreste de Alemania. Para probarlo tuve que sacar mi boleto del vuelo que me trajo, a mí y a otros 13 participantes, al Sweden Ice Adventure en Lapland, un evento sobre el cual casi todos concluimos en que debería ser incluido en el top 10 del libro “100 cosas que una persona debe hacer a pesar del frío” pero, ¿por qué?

“El drifting es un juego que se desarrolla con condiciones inestables”, así lo dijo el segundo instructor de manejo en Arvidsajaur, Mathias Kahle. Él también es una de las personas a las que será mejor que escuches estando aquí, sólo a algunos kilómetros al sur del círculo ártico. Kahale es conocido como el rey de la inestabilidad cuando conduce, debido a que es un siete veces campeón del Rally de Alemania. “Siempre que se maneja de lado a lado se aplica el mismo principio: ir rápido se convierte en demasiado rápido, especialmente cuando lo haces por primera vez o sin talento”, agregó Martin Escher, jefe de entrenamiento del Driving Experience. Eso no fue tanto problema con los que íbamos al último, ya que tuvimos dos circuitos con un diámetro de 100 metros, tres pistas de manejo, las cuales en total sumaban seis kilómetros de longitud y un área para manejo dinámico de 600 por 80 metros, aunque, de cualquier manera, ser de los últimos siempre duele y te pega en el orgullo.

Remolcado: el auto de seguridad se ocupa durante los tres primeros días de entrenamiento.
¡Estás fuera! Cada vez que te salgas de la pista, obtienes una calcomanía de color naranja en el parabrisas.
... El pato de juguete de color rosa "Duck Blind", que funciona como un trofeo.
¡Pongan atención! El piloto entrenador, Ronny Wechselberger, explica la teoría del “Dancing on Ice”.

Pero la verdadera humillación viene en tres etapas, justo al salir de los caminos sin nieve del lago: la primera es cuando veo a mis compañeros en los otros Golf R riéndose de mí al pedir auxilio por el radio. La segunda fue cuando Raphael Lorenz llegó en su Touareg especialmente adaptada para las necesidades del Driving Experience, a rescatar –una vez más– al número 13, palmeando al sticker de la ventana y diciéndole: “estás fuera”. Y la tercera, cuando Ronny me presentó el premio para los descalificados: un pato de plástico con los ojos vendados. La patas de los patos están frías, por eso no se congelan ni pegan al hielo; la naturaleza no ha sido tan ingeniosa con nosotros los humanos, eso lo discutí con Addison, de Chicago, en una plática sobre cuál sería el calzado perfecto para esta aventura. “¡Spikes pequeños, como los de las llantas del Golf R, serían perfectos!”, dijo el americano y entonces pensé: “vaya, incluso los hombres pueden hablar de zapatos”.

La diversión en el hielo no tiene edad: Max (izquierda) y Hans Peter en el borde de la pista de hielo.

Aunque, bueno, había más que discutir acerca de la cadena de oro falsa con un “50” de 15 centímetros pendiendo de ella, la cual estuvo obligado a usar ese día ya que era un regalo de cumpleaños de su mejor amigo, Joel, y de hecho, el cumpleaños 50 de Addison, unas semanas atrás, también había sido una razón más para que realizaran este “refrescante viaje hasta la fría Suecia”. Obviamente, también hace frío en Estados Unidos, dijo, pero ¿cuándo hace tanto como para que nuestros grandes lagos se congelen? Y si lo hicieran, le pregunté, ¿te atreverías a ir sobre el hielo con tu propio vehículo? “Lo haré pronto, tomando en secreto el auto de mi esposa e instalándole un sistema de escape deportivo en su contra”, contestó Addison mirando a Jan, antes de que todos en el grupo se rieran y él tuviera que contar su historia por tercera vez, entre las pieles de alce y venado del tipi de Volkswagen, situado justo al borde del lago donde la charla fue tan rápida como ir sobre el hielo. Las dinámicas de grupo no se hacen tan evidentes, hasta que el tema sobre la dinámica del auto se acerca y van sacando las licencias internacionales de manejo como si fueran tarjetas de pago; “¿las pierden muy seguido? No, no dejarlas por ahí, me refiero a perderlas”.

De regreso al hielo del lago Arvidsjaur, el cual es tan grueso que un Jumbo Jet podría hacer un aterrizaje de emergencia, el último día de los cuatro está listo y ligeramente embriagado de euforia, comienzo a hacer vueltas en el circuito largo con el número 13, sin siquiera tener idea si estoy en el de cuatro, el de seis o el de ocho kilómetros, pero necesito ocho minutos y 31 segundos para completar una vuelta y conforme vuelven a pasar ocho minutos y medio, el Golf R y yo estamos cada vez más acoplados. Hace tiempo que encontramos el ajuste perfecto en los asientos y la temperatura del aire acondicionado en el interior es la ideal –unos cuantos grados menos que los 27 a los que nosotros los humanos, llamados mamíferos tropicales, tuvimos que adaptarnos en el último milenio para sobrevivir sin ropa.

 

Incluso la armonía del Ying y el Yang, entre la selección de velocidades, y la presión del acelerador se reconcilian en el cuarto día; gracias a eso puedo controlar el poderío del sistema 4MOTION; sólo porque a menos siete grados la tinta sobre el papel podría congelarse como dos pares de labios besándose uno a otro, es que decidí no firmar el contrato de compra…

Caravana de Golf R en la inmensidad de Laponia: en el camino a las pistas de hielo en el lago Arvidsjaur.

» Un viaje al frío del norte, acompañado por algunas personas muy ‘cool’ «.

Addison B.

Estilo incluso en una tormenta de nieve: Addison viajó desde los EUA a la experiencia de conducción.

Por no escuchar las advertencias de Ronny Wechselberger en la zona de curvas, ahora el lip de mi spoiler frontal besaba la nieve en el borde del camino: “El carro sigue a la mano y la mano sigue a la mirada”, “¡Debemos burlar a la naturaleza y vencer nuestros miedos, para esto necesitas encontrar una solución y la nuestra es: mira por dentro de la curva, mira a lo lejos y no te distraigas!”, todo eso me decía por el radio. Sin embargo, justo a unos cuantos kilómetros al sur del Círculo Polar Ártico había una distracción espectacular: motos de nieve abriéndose paso a 100 km/h en el borde de mi pista, exactamente ahí, justo donde no quieres ir, pero cuando te das cuenta, lamentablemente terminas. Así que estando en la nieve, con el auto sobre el hielo y las cuatro llantas girando libremente, entendí por qué el Driving Experience se siente tan bien: en Berlin siempre estoy consciente y al pendiente de los que se estacionan en doble fila, de los camiones repartidores, los semáforos, las cámaras de los radares de velocidad y de los turistas sobre la calle, pero no de lo esencial: la simbiosis de todo lo que ocurre.

Los números del Golf R

Motor: 4 cilindros TSI de 2.0 litros y 300 HP

Transmisión: Manual de 6 velocidades

Consumo de combustible (Km/l): Urbano 10.6; autopista 16.9; combinado 14.1

Emisiones de CO2 (g/km): 165 combinado

Aceleración de 0-100 km/h: 5.1 segundos

Velocidad máxima: 250 km/h Peso en vacío: 1,495 kg (carrocería 2 puertas)

Dimensiones: Largo: 4,274 mm, alto:1,436 mm, ancho: 2,027 mm

Equipamiento: Suspensión deportiva, carrocería rebajada 20 mm, luces bi-xenón, frenos de alto desempeño, asientos deportivos, difusor específico y doble salida de escape.

» Incluso la armonía del Ying y el Yang, entre la selección de velocidades, y la presión del acelerador se reconciliaron en el cuarto día «.

Sven Schulte-Rummel