Volkswagen Magazine

Sport

En el país de los mil saltos.

Con velocidades de hasta 200 km/h en las curvas y saltos de hasta 50 metros, el Rally de Finlandia es la joya de la corona del Campeonato Mundial de Rally. Los tres pilotos de Volkswagen nos cuentan qué es lo que les engancha de esta carrera y qué han aprendido esta temporada en Laponia.

Volkswagen, campeón del mundo.

¡Menuda temporada! En su segundo año en el Campeonato Mundial de Rally (WRC), Volkswagen volvió a hacerse con el título mundial* en la categoría de fabricantes. Ocurrió en el Rally de Australia, es decir, a falta de tres rondas para finalizar el año. La prueba en las antípodas fue simplemente perfecta, con los conductores de Volkswagen (Sébastien Ogier, Jari-Matti Latvala y Andreas Mikkelsen) coronándose como mejores pilotos. Este ha sido el primer triplete para el fabricante alemán en la historia del WRC.
Volkswagen se asegura así el título de campeón del mundo de 2014, que se disputarán en las carreras de Francia, España y Gran Bretaña dos parejas: Sébastien Ogier y su copiloto Julien Ingrassia, por un lado, y Jari-Matti Latvala y Miikka Anttila, por otro.

Un momento histórico: las tres parejas de pilotos de Volkswagen celebran su triple victoria con el director de Motorsport, Jost Capito (en el centro).

Rally de finlandia.

El país de los mil lagos

1.625 

kilómetros en total

360,94 

kilómetros puntuables

MÍN./MÁX.  

80,16 msnm

221,59 msnm

Terreno

ASFALTO

GRAVILLA

DIFICULTAD

VELOCIDAD

Sébastien Ogier.

«Las sinuosas curvas y los numerosos baches son muy divertidos. Si las transmisiones no estuviesen ajustadas a una desmultiplicación relativamente baja, los vehículos alcanzarían más de 200 km/h en algunos puntos, ni siquiera el limitador de revoluciones admite más. Los saltos son mucho más duros para mi copiloto Julien Ingrassia que para mí mismo. Va sentado muy abajo y casi no ve. Además, aún en el aire, de vez en cuando tiene que leerme las notas, por lo que el aterrizaje lo coge desprevenido. Este apenas se nota si el vehículo vuela recto y se posa con las cuatro ruedas al mismo tiempo o con las ruedas traseras primero. Pero si el WRC Polo se posa inclinado y con una rueda delantera primero, la fuerza centrífuga te presiona contra el asiento a entre cuatro y cinco fuerzas G. Si es así, Julien ya sabe que se le va a cortar la respiración por unos instantes.

 

Por eso, en los saltos difíciles, Julien me canta las notas siguientes antes de aterrizar. Por mi parte, yo tengo que concentrarme en mantener el pie sobre el acelerador durante el salto. Esto reduce la carga sobre los árboles de transmisión al aterrizar porque siguen girando más o menos a la velocidad adecuada. Con un vehículo a 170 km/h, si las ruedas girasen demasiado lentas al aterrizar, provocarían una fuerza transversal enorme en los árboles de transmisión. Lo dicho: el Rally de Finlandia es diversión en estado puro, quizás lo máximo que exista en este deporte. Eso sí, siempre hay que estar alerta».

 

Sébastien Ogier

«Los saltos son mucho más duros para mi copiloto que para mí mismo».

Sébastien Ogier

Jari-Matti Latvala.

«Cuando vuelas 50 metros, tienes que pensar muy bien cómo vas a aterrizar antes de que se levante el coche».

Jari-Matti Latvala

Antes, el Rally de Finlandia era un salto continuo para los pilotos. En los años 80 y 90, los vehículos rebotaban varias veces tras cada salto grande. Era constantemente: paf, toin, toin, toin. El Polo R WRC 2014 no tiene nada que ver: nunca hay rebote, ni siquiera tras los saltos más largos. Las cuatro ruedas se pegan al suelo y casi no es necesario corregir el volante. Mientras que antes a los pilotos no les llegaban las manos con todo lo que tenían que hacer para mantener el vehículo en la pista, hoy en día se vuelve a acelerar a fondo nada más aterrizar. El chasis del Polo R WRC es tan bueno que, menos una o dos excepciones, permite coger a todo gas todos los saltos. Yo soy finlandés y, por supuesto, para mí este rally es el gran momento de la temporada; pero, localismos aparte, es un rally extraordinario.

A Finlandia se la conoce como el “país de los mil lagos”. Sin embargo, durante el rally a mí me parece más bien el “país de los mil saltos”. Este año, el Rally de Finlandia me obsequió con el que probablemente sea el momento más feliz de mi vida profesional: la victoria ante el público local, solo 3,6 segundos por delante de mi compañero de equipo Sébastien Ogier. Y eso en casi tres horas de conducción. Fue el final más reñido en años. Cuando vuelas 50 metros, tienes que pensar muy bien cómo vas a aterrizar antes de que se levante el coche. Por mucho que se quiera, un coche de rally no se puede dirigir en el aire. En las pistas de mi país, mayormente arenosas y de gran velocidad, es muy importante dar con la línea correcta para levantarte perfectamente y caer justo en el punto correcto. Lo mismo ocurre en las muchas curvas rápidas pero sin saltos. Mi tramo preferido se llama “Mökkiperä”. Aquí subes y bajas a toda velocidad a hasta 195 km/h. A veces se te revuelve un poco el estómago».

 

Jari-Matti Latvala

Andreas Mikkelsen.

«El tiempo de vuelo en Ouninpohja es de 30 segundos».

Andreas Mikkelsen

Los saltos son la sal y pimienta de los rallies; para los aficionados prácticamente no hay nada más emocionante. En el Rally de Alemania han bautizado con el nombre de “Gina” a un salto doble; en Suecia, el “Colin’s Crest”, un rasante de 45 metros, recuerda al gran campeón Colin McRae; después está el “Micky’s Jump” de Cerdeña y “El Brinco” en la etapa del mismo nombre del Rally de México. Sin duda, Finlandia era y es la joya de la corona. Solo en “Ouninpohja”, la legendaria prueba puntuable, hay unos 170 saltos. Ahí volamos más de 50 metros de largo a hasta 200 km/h por el bosque finlandés. El tiempo total de vuelo en esta prueba es de unos 30 segundos. Y el salto “Yellow House Jump”, denominado así por una casa de madera cercana, atrae a miles de espectadores todos los años. Este año se eliminó del recorrido la zona más conocida de saltos. A cambio, los 15,05 kilómetros finales de “Ouninpohja” se han integrado en el tramo “Kakaristo”, de 20,51 kilómetros de longitud. No hay duda de que se salta más y más rápido que en cualquier otro lugar. ¿Puede haber algo mejor en este deporte?»


Andreas Mikkelsen